DESPUES DEL ABORTO
Hace ocho años que practico la medicina interna, y me he desempeñado en diversos centros, de toda clase social. Puedo decir que he conocido mujeres y parejas que, estando en condiciones de extrema dificultad, han elegido la vida como opción ante embarazos no deseados; ninguna de ellas (y las he conocido de todo segmento social) hace otra cosa que transmitir el profundo amor que tienen por ese hijo o hija al cual decidieron proteger, cuidar y acompañar. Todas ellas darían su vida por esos embriones, que hoy son adorables criaturas que juegan, crecen y nos llenan de su amor gratuito.
En la otra escena, en cambio, he conocido mujeres que decidieron dolorosamente, y como consecuencia de presiones tormentosas, interrumpir su embarazo. No conozco a ninguna que no sufra incesantemente ante la repetitiva imagen de su hijo asesinado, desmembrado. A ninguna. Es más, algunas me han contado de la atroz desolación que las embarga al recibir a su segundo hijo, aquel que vino después del mártir, el cual les recuerda día a día que en el naufragio tendieron la mano a uno, y vieron al otro sumergirse solo e indefenso.
Una ley de aborto es la cristalización de un machismo superlativo, en donde la sociedad (por simple mayoría, y no en pleno) induce a la mujer a hacerse responsable de una muerte, para solucionar problemas que nos atañen a todos. La democracia, lamentablemente, no sirve para toda circunstancia de la vida; de ser así, la Tierra seguiría siendo plana, por mayoría de votos.
DR. INGMAR ROESSLER B.
Internista
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1 comentario:
Bello, me encantarón sus palabras, porque provienen del fondo de su corazón.
Saludos Mariposa
Que el sol brille para ti!!!
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